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martes, 9 de noviembre de 2021

Hartazgo, cansancio y desmotivación en los centros de salud.

Hasta las narices del sanbenito que tenemos colgado nosotros, los administrativos de los centros de salud.  Hoy tengo el día muy malo después de la tardecita que hemos pasado.

Da igual lo que hagas, da igual que no te levantes en toda la jornada más que 10 minutos para ir al baño, que no levantes la cabeza de tu puesto y no te de tiempo ni a lavarte las manos entre paciente y paciente. Colas que no acaban nunca, que atiendes casi sin mirar porque debes hacerlo rápido o se colapsa todo el centro, o porque tienes multitud de asuntos que vas dejando pendientes e intentas hacer entre paciente y paciente cuando la presión disminuye, a primera o última hora.

También da igual que cuando te toque en el puesto de teléfono, no te de tiempo ni hacer click en aceptar antes de que te entre la siguiente llamada. Cuelga una y entra la otra al instante. Si tienes alguna gestión de interior que hacer entre medias hay llamadas que se pierden, claro. No podemos hacer dos cosas a la vez. O no podemos hacerlas bien.

Da igual que estés trabajando como un burro, no lo veis. Solo veis que a vosotros no os cogemos el teléfono, pero no sabéis que hay pacientes a los que se lo cogemos 3 veces al día. ¿cómo lo consiguen? No lo sé.

Sabemos que se pierden muchas llamadas pero os aseguro que se cogen muchísimas más porque ¡no paramos!

Solo veis que el centro está vacío cuando vais, pero no sabéis las colas que ha habido un rato antes ni lo que hay detrás de gestiones internas. Tampoco sabéis que muchos días no nos tomamos los 30 minutos de descanso porque las colas se disparan, pero la opinión pública es de que nos cogemos una hora de café cuando queremos.

Salud laboral te dice que estires las piernas unos 5 minutos cada hora de estar sentado en el ordenador..¡JA! IMPOSIBLE.

Y, sobre todo, no sabéis que de lo que están vacíos los centros es de MÉDICOS. No hay médicos que quieran trabajar así y los que pueden se van. Normal.

Si hay menos médicos, hay menos citas.

Es fácil criticar a razón de lo que se ve, pero lo que ves no es la realidad. La realidad es que la Atención Primaria está herida de muerte y se hace lo que malamente se puede. Estamos moralmente destrozados viendo como esto se hunde y viendo que no podemos trabajar como querríamos hacerlo: bien. Lo sufrimos como pacientes y como profesionales. Pero vosotros os quejáis de que no te renuevan la receta electrónica hoy, sino mañana.

Terminamos todos los días con un dolor de cabeza importante, con una sensación extraña. Sabes que trabajas para las personas pero no te da tiempo a tratarlas como te gustaría. 

Y sí, muchas veces, nos pasamos en las contestaciones. ¿Sabéis por qué? Por pura impotencia. Porque nos piden cosas que no podemos solucionar, porque nos llevamos las broncas de los de fuera y los de dentro, porque nos echáis la culpa de todo cuando la responsabilidad que tenemos es mínima. Porque te pasas todo el día diciendo “no hay”, “no puedo”, “no hay antes”, “no tiene”. Y cuando hay un “no” por delante el paciente se pone a la defensiva,  confundiendo ese NO con una mala contestación. No señor, no le estoy hablando mal, lo que pasa es que le estoy diciendo lo que no quiere escuchar. Es lo que hay, y no puedo hacer nada para darle algo que no hay.  Escuchando quejas y más quejas, e incluso insultos. Somos personas, como ustedes, y cansa. Y la sonrisa se va borrando. Tampoco sabéis que la mayoría de las veces, después de saber que has dado una mala contestación, te arrepientes.

Y por supuesto, que hay compañer@s que se escaquean (yo también lo sufro) y que son un poquito bordes por sistema, pero son la minoría, y lo sabéis. Sé que existe y me dan vergüenza ajena.

Es curioso y contradictorio porque fue todo una horrible pesadilla, pero cuando más útil me sentí fue en plena pandemia, cuando, una vez teniendo los protocolos claros, podía tranquilizar a los pacientes dándoles información clara y firme, a veces más allá de mis funciones, con la web del ministerio y comunidad abierta en el ordenador para leerla in situ dando la información con seguridad. En ese momento, nos agradecíais y nos implicamos a tope. Ahora nos despreciáis y la desmotivación abunda.