sábado, 4 de febrero de 2017

Administrativos de la salud, ¿qué somos?

Cuando me preguntan a qué me dedico, las caras y opiniones que recibo con mi respuesta cambian según como enfoque mi contestación.

Por un lado, puedo decir que soy personal estatutario, pero como eso no saben qué es, aclaro que es parecido a funcionaria (es parecido pero no igual. Los funcionarios tienen beneficios que nosotros no tenemos). Si además digo que soy administrativa, no falta el chiste de rigor que me relaciona con una vaga con horario de 8:00 a 15:00,  3 horas de desayuno y con una lima de uñas al lado del ordenador.

En cambio, si digo que trabajo en un centro de salud en seguida piensan que soy enfermera, no sé muy bien por qué. Cuando especifico que soy administrativa, normalmente no saben cuál es mi tarea y tengo que completar mi respuesta con la coletilla de “la que da las citas”. Y entonces, sobrevuela el ambiente el cliché de la chica de la ventanilla borde que siempre te pide un papel de más con el “vuelva usted mañana” y que nunca coge el teléfono.

Es un “san Benito” que tenemos colgado lo merezcamos o no. Quien me conoce me lo quita.

El simplificar mi trabajo a la frase “la que da las citas” es algo que me da mucha rabia, y es que hacemos mucho más que eso. Para poder dar esas citas, antes hay que crear y generar una agenda y para crear una agenda, antes hay que gestionar los datos administrativos y profesionales de cada trabajador en el sistema informático. Y antes de todo eso, es necesario que el paciente se encuentre registrado también en el programa informático, con todo en orden, de manera que disponga de su tarjeta sanitaria. Y mucho antes de todo eso, alguien ha tenido que crear esa aplicación informática.

También hay que valorar la presión asistencial, analizar qué huecos pueden adecuarse para esto o para lo otro, gestionar las ausencias de profesionales y los repartos de consulta.

Por otro lado, hay que controlar con su debido registro esas recetas que el médico extiende en consulta. Hay que enviar y recibir historias clínicas. Hay que gestionar toda la documentación que, o bien aporta el paciente, o bien se genera de la propia actividad asistencial. Establecer relaciones y protocolos con residencias de ancianos, inspección, juzgados, etc. Y un sinfín de tareas que quedan por detrás de la labor asistencial y que no se ven.

Por cierto, la irrupción de internet y las nuevas tecnologías para obtención de cita no ha hecho disminuir la presión asistencial en mostrador, al menos en mi centro.
Colas en un centro de Salud. La Opinión de Málaga

Puede pensarse que lo más difícil de nuestro trabajo es lidiar con el público (todo el que trabaja cara al público sabe lo complicado que resulta), pero no.
Lo más difícil de nuestro trabajo es lidiar a la vez con el público, con los compañeros y con la información que nos llega de la gerencia. A veces porque esa información no llega o llega tarde y no nos queda otra que poner cara de póker cuando no sabemos qué contestar al paciente. Otras veces, porque lo que nos toca explicar no gusta a unos u a otros. Y muchas de las veces porque, aunque en teoría somos la puerta de entrada, sentimos más bien que tenemos que hacer de barrera.

Seguro que os suenan frases como: “No me pases más urgencias”, “este domicilio no me toca a mí”, …
O: “está dado de baja en el sistema”, “hoy está completo, lo primero que tengo es…”, “no hay citas”, “no, su doctora no puede verle hoy, le verá el médico de guardia”,…

Por un lado el paciente solicita atención y por otro lado, debido a la saturación, los médicos exclaman que no pueden más.

Intentamos hacer labor educativa para que el servicio se use de forma correcta y evitar las consultas de “urgencias” de temas burocráticos (recetas, informes, etc), pero es una batalla perdida. No podemos negarle a nadie una asistencia (máxime cuando la cita más próxima disponible es a 2 ó 3 días vista, o más). El que valora si es o no una urgencia es el médico, no el administrativo. Y con pacientes cada 5 minutos mucho tiempo no le queda para valorar nada, por lo que tarda menos en atenderle que en hacerle entender la forma correcta de utilizar la atención primaria.

Conclusión: nos tragamos las quejas tanto de fuera como de dentro, tanto de pacientes como de compañeros sanitarios.  Por eso somos los primeros interesados en que el sistema mejore. Sabiendo que los recursos son limitados, queremos que los sanitarios dispongan de más tiempo por paciente y que siempre haya citas disponibles de un día para otro. Quizás por eso nos duele que no se nos tenga en cuenta a la hora de tomar decisiones.

Y quizás la clave para desburocratizar la consulta médica esté en un colectivo como el nuestro, con una formación específica en el marco del título académico de Técnico Superior en Documentación y Administración Sanitaria, con el que se nos considera sanitarios, y con la ayuda de las TICs, algún que otro papeleo que ahora se hace en consulta podríamos hacerlo nosotros.  Incluso, debidamente formados, podríamos quizás evitar más consultas innecesarias de las que ahora evitamos, que, os aseguro, son bastantes.

¿Problema? Pues es también la falta de tiempo. Con la presión asistencial actual de mostrador, no nos daría tiempo a poner eso en práctica.

Las regulación de las funciones de un administrativo sanitario lo cuento aquí.

Y si queréis saber qué aplicaciones y programas usamos en nuestro puesto de trabajo, aquí os lo cuento.


2 comentarios:

  1. ¿Por qué tanto empeño en lo de Documentación Sanitaria? yo soy administrativo sanitario. Ya tengo unos estudios y unas funciones que no tienen que ver con las de un documentalista. Lo que veo es que se sacaron estos estudios pero no qué hacer con la gente que los realiza y ahora lo que se pretende es sustituir a los administrativos? Intrusismo total

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  2. Para ser Auxiliar Administrativo sanitario no piden NADA, al menos en Madrid. Simplemente piden el Graduado Escolar o el equivalente de ahora. El trabajo se ha ido especializando, ya no es solo dar citas, hacemos muchas más cosas y cada día se nos exige más. El no exigir una titulación hace que se denoste aún más nuestra profesión y creo que sería bueno para el colectivo que se nos reconozca como unos profesionales bien formados.
    No se trata de prescindir de los que hay ahora, que podrían convalidar el título con su experiencia profesional (quizás para el tema de codificación habría que buscar la manera), sino de empezar a exigir el título a los que entren nuevos.
    O, por qué no...que los que no dispongan de esa titulación se dediquen a dar las citas, que es para lo que fueron contratados cuando todo esto de la cita previa empezó, y los que tengan la titulación se dediquen a las demás tareas más especializadas. Hablo de las nuevas contrataciones.

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